No importa que la cubertería sea de la abuela del abuelo, no importa que no tenga ni pedrea el billete de lotería que cuelga detrás de la barra, no importa que la pésima iluminación haga aún mas fea a la señorona cerca de la ventana, ni siquiera importa que cuando Xavi marcó el tercero desde una pantalla plana alunizada sobre el aparador se interrumpiera la pesquisa a la Gewürztraminer de un Sassó Parera justito justito, al fin y al cabo la importancia la ponen nuestras prioridades.
Sí importan las maneras en blanco y negro de un jefedesalacamarerosommelier, que se quedan, afortunada y claramente, de este lado de la frontera que separa el trato amabilísimo y cortés, de la aduladora cháchara italo-ibérica. Sí importa que los platos lleguen quemando a la mesa.Sí importa que sea No Fumadores. Sí importa que este callejón siga siendo, con razones, un secreto a voces.
Por qué hay cosas que importan y otras que no: porque en La Estrella a uno le sirven mas que muy bien, y porque en La Estrella uno come mas que muy bien. En estas condiciones quedan claras las prioridades, y ante un trueque tan favorable uno no puede menos que permitirse ciertos indultos
Aparecen desde fuera de carta dos entrantes; unas crepes crujientes (pasta brick) de setas con salsa de foie, contundentes, sabrosas, sin segundas intenciones, rusticidad auténtica y bien entendida; y una lasaña de xangurro y espinacas(pasta fresca de la casa según se informa…), que sorprende por su sutileza, gusto marino claro y fresco. Por ballotage salen de la carta dos Señores Bacalaos (mayúsculas justificadas), a saber: a la Barcelonina (Pepe dixit) con crema de espinacas, pasas y piñones, y otro gratinado con Romesco. El primero buenísimo, la crema ligera pese a la nata, los puntos de sal y cocción milimetrados, muy logrado. El segundo tira por tierra prejuicios en contra de la salsa romesco caliente y desarmada, con una sencilla evidencia: el sabor, es buenísimo, en boca funciona y emociona. Piezas grandes del morro cercanas al cogote, de láminas que se separan solas, gelatinosas, enteras, que de tan buenas nos hacen pasar por alto unos espárragos sin alma ni dicha que enturbian el plato.
El pan es malo, aunque llegue caliente a la mesa, no oculta su calidad.
Un fondant de chocolate correctísimo se juega un mano a mano con un helado de queso de cabra de sabor inobjetable, intenso, algo sobrado de sólidos que lo dejan arenoso, pero otra vez se repiensa todo: es que el sabor es excelente!, mejoraría balanceando la fórmula? Puede ser, pero como està, está bien, con un final de boca larguísimo. Está muy bien.
Los precios de los vinos muy contenidos, entremezclando apuestas seguras e intenciones propias.
Datos subjetivos:
Estilo de restaurante: familiar, informal.
Estilo de cocina: catalana-española, puntuales apuntes asiáticos.
Relación satisfacción/precio: muy buena.
Relación calidad/precio: muy buena
Valoración: muy recomendable
Franja de precio: 35-45 € p.p. (vino incluido)
Datos objetivos:
Restaurante La Estrella,
Ocata nº 6 08003
Barcelona
Tel: 93 310 27 68
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